Un calendario que llenas tú y vuelves a usar cada año. Veinticuatro ganchos de latón en una silueta de abedul fresada — para paquetitos, chocolate, notas, lo que haga falta en tu diciembre.
El juego son el calendario, los saquitos de yute y la estrella grabada para la punta. Los números van grabados, no impresos: no se borran.
Mide unos 100 cm, cuelga de dos tornillos o se apoya en un estante. Se envía en tubo de cartón con tapas impresas — el empaque es parte de la pieza.
Se fresan en series cortas. Este año son diez piezas numeradas.